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Cómo memorizar rápido un texto, una exposición o el temario

· 8 min de lectura

Una estudiante con auriculares trabaja en la antigua sala de lectura de una biblioteca
Foto: Zoshua Colah en Unsplash

Releer los apuntes por quinta vez da gusto: el texto ya te resulta muy familiar. El problema es que familiar no significa aprendido. Qué técnicas de estudio funcionan de verdad y por qué las más populares no.

El examen es mañana, el temario tiene cuarenta temas y, de momento, en tu cabeza solo está el nombre de la materia. La mano se va sola hacia los apuntes para releerlos una vez más. Es lo más natural del mundo y, a la vez, casi lo más inútil.

Por qué releer no funciona

Los psicólogos Henry Roediger y Jeffrey Karpicke compararon dos formas de estudiar: unos estudiantes releyeron un texto varias veces, y otros lo leyeron una vez y después intentaron recordarlo sin mirar. A los cinco minutos, recordaban más los que habían releído. Pero a los dos días y a la semana se quedaban claramente por detrás de los que habían practicado el recuerdo. Lo más traicionero: releer les daba a los estudiantes más confianza en que lo habían aprendido todo.

Una gran revisión de diez técnicas de estudio puso la relectura, el subrayado y los resúmenes entre las menos útiles. Sí, también los apuntes subrayados en cinco colores. Las mejores notas se las llevaron dos técnicas: la autoevaluación y la repetición espaciada.

Cómo memorizar rápido: 7 técnicas

1. Ponte a prueba en lugar de releer

Cierra los apuntes e intenta recordar: responde en voz alta una pregunta del temario, escribe todo lo que recuerdes del tema, repasa tus tarjetas de estudio. Después, comprueba. Cada vez que sacas algo de la memoria, el recuerdo se refuerza más que con una lectura extra, y de paso ves con honestidad qué te falta por aprender.

2. Repasa con pausas

Una hora de estudio repartida en tres sesiones de veinte minutos, en días distintos, suele rendir más que la misma hora de una sola vez. Esto se llama repetición espaciada, y en la misma revisión comparte el primer puesto con la autoevaluación. Un esquema sencillo: repasar al día siguiente, a los tres días y a la semana.

3. Duerme entre una sesión y otra

En un experimento de 2016, 40 personas aprendieron palabras de un idioma extranjero en dos sesiones separadas por 12 horas. Quienes durmieron entre una sesión y otra necesitaron la mitad de repeticiones para volver a aprenderlas, y a la semana, e incluso a los seis meses, recordaban bastante más. De ahí sale el mejor plan para la víspera del examen: estudiar por la noche, dormir y repasar por la mañana. En cambio, pasar la noche en vela estudiando va en contra de la memoria.

4. Pregúntate «¿por qué?»

Un dato que simplemente lees se queda peor que uno que viene con su explicación. Pregúntate por qué es así e intenta responder: la conexión con lo que ya sabes funciona como un gancho. En la revisión, esta técnica sacó una nota media: ayuda, pero menos que la autoevaluación.

5. Alterna temas y tipos de ejercicios

Resolver veinte ejercicios del mismo tipo seguidos da gusto, pero en el examen vienen mezclados. Si al practicar alternas los tipos, cada vez tienes que decidir qué método usar, y esa es justo la habilidad que evalúa el examen. Aquí la nota también fue media, y la técnica ayuda sobre todo en matemáticas y otras materias en las que hay que resolver problemas.

6. Construye un palacio de la memoria

Para listas, fechas y secuencias existe una de las técnicas de memorización más antiguas: el método de los loci, también llamado palacio de la memoria. Imagina un recorrido que conoces bien, por ejemplo de la puerta de tu casa a la cocina, y ve colocando en él, mentalmente, lo que necesitas recordar. Para recuperarlo después, basta con volver a recorrerlo. En un experimento de 2017, personas con una memoria normal entrenaron durante 40 días y pasaron de recordar, en promedio, 26 palabras de una lista de 72 a recordar 62. Cuatro meses después, el resultado se mantenía.

7. Estudia por partes

Aprender de una vez un texto largo o una exposición entera es difícil. Divídelos en partes según el sentido, aprende la primera, luego la segunda, después repasa las dos juntas, y así sucesivamente. Comprueba cada parte de memoria, no con los ojos.

Cómo memorizar un texto o una exposición oral

Estos pasos sirven para un poema, tu papel en una obra de teatro o una exposición en clase:

  1. Lee el texto en voz alta y entiende de qué trata: lo que tiene sentido se queda antes.
  2. Memoriza dos líneas cada vez: léelas, tapa el texto y repítelas.
  3. Añade las dos siguientes y, en cada vuelta, repite todo desde el principio.
  4. Si te quedas en blanco, apunta la primera letra de cada palabra y recita a partir de ellas: la pista está ahí, el texto no.
  5. Repítelo todo antes de dormir y otra vez por la mañana, antes de mirar el papel.

En una exposición casi nunca hace falta decirlo todo palabra por palabra. Memoriza el orden de las ideas principales, por ejemplo con un palacio de la memoria, y apréndete al pie de la letra solo la primera y la última frase.

Cómo estudiar para un examen, la selectividad o las oposiciones

  • Cuenta los días y divide el temario en bloques, dejando el último día para repasar.
  • Estudia cada bloque con autoevaluación: pregunta, respuesta de memoria, comprobación.
  • Repasa los bloques anteriores al día siguiente y a los tres días.
  • La víspera, no lo releas todo: ponte a prueba con la lista de preguntas y vete a dormir.
  • Si la preparación siempre se queda para mañana, aquí tienes cómo dejar de procrastinar en el estudio.

Las mejores técnicas de estudio para oposiciones o para un examen de admisión son estas mismas, con una ventaja: la autoevaluación ya viene hecha en los exámenes de años anteriores y en los simulacros. Hacer simulacros es la técnica número 1 de esta lista, ni más ni menos.

Cómo memorizar vocabulario en inglés

Lo que mejor funciona son las tarjetas: en una cara, la palabra; en la otra, la traducción y una frase de ejemplo. Primero intenta recordar y después gira la tarjeta. Las palabras que no te salen vuelven más a menudo, y las que te salen fácil, menos. Así funcionan las aplicaciones de repetición espaciada como Anki, pero las tarjetas de papel también sirven.

El mito de los estilos de aprendizaje

La idea popular de que cada persona debe estudiar en «su» estilo, visual, auditivo o kinestésico, no se sostiene. Una revisión de 2008 no encontró pruebas convincentes de que adaptar la enseñanza al estilo de aprendizaje mejore lo que se aprende. Estudia como lo pida la materia: los mapas, con los ojos; la pronunciación, con los oídos; y todo, con autoevaluación.

Repetición espaciada en StarDo

Los recordatorios se encargan de la repetición espaciada: crea la tarea «repasar los temas del 1 al 10» para mañana, para dentro de tres días y para dentro de una semana, y deja el vocabulario con la repetición «Cada día». Si la hora de sentarte a estudiar siempre pierde contra la pereza, ponle a la primera sesión una promesa en Telegram Stars: si empiezas a la hora acordada, las estrellas no salen de tu saldo; si la sesión se queda para otro día, toca pagar lo prometido.

Preguntas frecuentes

¿Se puede estudiar para un examen en una noche?

Se puede memorizar mucho antes de que amanezca, pero ese conocimiento se evapora rápido, y sin dormir el cerebro retiene peor lo nuevo. Lo más seguro es estudiar por la noche con autoevaluación, dormir al menos unas horas y repasar de memoria por la mañana.

¿Cómo estudiar para un examen tipo test?

Como para cualquier otro: con autoevaluación. La ventaja es que las preguntas tipo test de años anteriores ya son una prueba hecha: resuélvelas sin mirar los apuntes, corrige y repasa lo que falles al día siguiente y a los tres días.

¿Cuántas veces hay que repetir algo para memorizarlo?

No hay un número exacto. La referencia es otra: cuando consigues recordarlo sin pistas varias veces, con uno o dos días de separación, se queda de verdad.

¿Cómo memorizar mucha información?

Divídela en partes, escribe preguntas para cada una, estudia con autoevaluación y repasa lo más antiguo con pausas. Tanta materia no entra de una sentada, pero una hora al día durante una semana da para mucho.

Ponerte a prueba es más incómodo que releer, y justo por eso funciona. Cierra los apuntes y mira cuánto se te ha quedado de verdad.

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